El fin era pasar una noche divertida en torno a la literatura, y el final fue que no hay mayor felicidad que la que te da proponer un plan y que todos estén dispuestos a participar, ¡gracias camaradas!
Aquí el resultado:
LA GALLINA MÁS GALLINA
Periquita era una gallina muy cobardica. Tenía miedo de todo lo que la rodeaba, así como de lo que ignoraba que existiera. No podía evitar ser así. En el corral todos la marginaban por eso, y ella no tenía intención de seguir en aquel lugar. Así que cogió su maleta, llena de bous con plumas, tacones y lápices de labios y se fue a hacer las américas.
Cogió el primer barco que zarpó del puerto y le hizo un corte de manga a su anterior vida. Tenía prisa por huir, por dejarlo todo atrás, aunque no era una idea para nada improvisada.
El tiempo corría tras de sí.
Pero Periquita, por su eterno y extremo canguelo nunca quería dar nada. Ni lástima. No se armaba de valor ni para cacarear flojito. ¡Qué gallina era! Un día pasó por enfrente de ella un pato medio cojo, que la miraba con expresión extraña, y le dijo: -No me mates, si no valgo más. A la mierda- eso fue lo que le dijo, y yo en vez de sentirme mal me lo tomé como un desafío, una oportunidad para demostrar mi capacidad de superación.
Me encuentro en un mundo de explotación porque la esclavitud no fue abolida, solo se puso en nómina. Pero no me respetaron los años de mi trabajo anterior siendo la misma empresa. Peor para ellos, ya no existían.
Soy libre. Si me dejan renaceré y escribiré: Viva la gente sana. Y se fue a drogarse con speed, beber Mahou a la sede del PC de Cabra y saldar deudas con mujeres pecadoras. Su vida no tendría sentido tras esas horas. Quiso equivocarse a propósito y como si fuera el día de la marmota lo intentó una vez más y ocurrió lo imposible, y eso que se lo advertí, que a veces lo imposible se hace realidad, es como los sueños, si deseas mucho algo, ocurrirá. Pero para que ocurra hay que luchar. Así lo conseguirás.
Un diminuto espacio de tiempo después de limpiarse le bastó para que le entrasen gases, y muy, muy fuerte eructase. Los demás se quedaron perplejos y blancos del mal olor que el eructo produjo en toda la habitación, tuvieron que abrir todas las ventanas para que se volviese a respirar y a continuación el mismo que eructó fue hasta otra ventana, la abrió de par en par y marchó al bosque.
Allí encontró al gallo más singracia que podía encontrarse. En vez de "quiquiriquí" te soltaba un discurso estilo Marhuenda que aburría hasta a Inda. Así que, como debe ser, se enamoró perdidamente de él y esperaba ser correspondida, pero el gallo no sabía qué era el amor. Yo si lo sé.
Dos se pelean por un pollo y yo me lo como. Es broma. Sí, es broma pero solo a medias.
Ya había finalizado su viaje y llegado a su destino pero no a su hogar. Su hogar era el mundo, internacionalista y obrera hasta la médula. Aunque en aquellos momentos y aquellas personas habían abierto una puerta insoportable, y entonces pensé ¿entro o no entro? La duda, como siempre, me mataba, era insoportable. Tomé la decisión adecuada. Y no me arrepentí de tomarla. Porque la primera decisión es la correcta y te lleva a donde quieres llegar.
Con la libreta dibujas el mapa y con el mapa haces el camino. Pero el mapa de Periquita solo podía orientarse hacia un punto: el de nunca intentar tirar palante. El de temer que cualquier movimiento suyo fuese el detonante del explotido que produjese su completa destrucción. Se rindió sin más.
Fin
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Coautores del relato:
Samuel J. Sánchez Melgar
María Mangas del Pino
María Ferreira de la Rosa
Rafael Serrano
Manuel A. Domínguez Torres
Julián Priego Chacón
Ceferino Morales Antequera
Rosa Luna Expósito
David Durán Pérez
Manuel Peña Pérez
Mª Vanessa Ronda González
Victoria Ruiz Sevillano
Y el flamante ganador del sorteo de un ejemplar del catálogo de Bandaàparte, entre todos los participantes, fue David Durán, que eligió Últimos días en el limbo de Yonka Zarco.
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