Fueron solo cuatro días, eso marca el
calendario. Lo más práctico para recordar algo de todo esto en los años venideros es tumbarte en la cama mirando al techo y hacer
recuento de todos los momentos vividos, a veces ocurre que sin
hacer repaso es más difícil retener los recuerdos. 24 horas x 4 días
hacen un total de 96 horas de palpitar fuerte el corazón.
Iniciamos
temprano el viaje, jueves 18 de junio, con el coche hasta arriba de
libros y maletas y con toda la ilusión que ponemos en estas
minigiras los de la banda: vamos a pasarlo bien después de duras
horas de trabajo. Los previos también son agradecidos pero nos
esperan las ciudades, los libreros, las librerías y tantos nuevos
amigos. A mediodía recogemos a Javier de la
Cueva en casa, tenemos ganas de pasar estos días con Javier, hemos parado a tomar una cerveza y emprendemos el
camino a Zaragoza.
Llegamos solo con tiempo de una ducha y salir
pitando a la librería
Cálamo, allí nos esperan Paco Goyanes y Ana, un
lujo de librería y libreros en la plaza de San Francisco. En la parte superior
está todo listo y los asistentes, aunque ajustan tanto la hora que
nos hacen alarmarnos un poco, acuden a la cita. Sí, han ajustado más
que nosotros. La presentación de
Manual del ciberactivista resulta
un éxito, son 45 minutos bien interesantes en los que ya el público
se mezcla con el autor y todo acaba en una amena charla, vamos a
aprender mucho de estos encuentros, estamos seguros.
Antes de terminar ha llegado Ricardo Vicente,
¡qué ganas teníamos de vernos! y después libreros, autores y
editores vamos a por los vinos y las cervezas, que va siendo hora.
Javier se encuentra con Vicky, una antigua alumna, que nos acompañará
también el resto de la noche. Después, claro, una visita al
Bu! A
Richi, como a nosotros, le gusta
en estando en casa dejar las
cosas atadas para que todo salga bien. Y tan bien. Nos cuenta además sus novedades y todas pintan de maravilla. Después nos deja la noche
zaragozana para nosotros y toma el camino de vuelta a casa en esa
moto preciosa sobre la que ahora cruza la ciudad. Visitamos a Enrique en
Bar Bacharach, es lo que se presupone la última copa, pero aún habrá
tiempo de pasear por el Pilar, por el Ebro y alrededores en un
intento de atrapar la ciudad en las breves horas que el viaje marcaba
en esta parada. El
hotel Sauce nos acoge para el sueño, sin lugar a
dudas el lugar donde tienes que ir a dormir si pernoctas en Zaragoza.
Nos han preguntado que si éramos músicos y nosotros aclaramos que
solo editores.
Ha amanecido y la mañana del viernes
19 de junio la dedicamos a visitar el resto de librerías
librerantes
(nos hemos vuelto a encontrar con Richi en la puerta del hotel):
LaPantera Rossa donde se nos alarga la mañana en una conversación
entusiasta y
El Armadillo Ilustrado, que aún no conocíamos,
preciosa librería en una suerte de calles latentes de arte. Bea
nos dice que a Víctor lo conoceremos mañana en el H.U.L.
¡Venga, al coche! que aún queda camino,
hemos pensado visitar alguno de los bonitos pueblos de la
autovía del Nordeste, ya habíamos parado en un viaje anterior en
Torija y ahora no
encontramos el nombre del pueblo que vimos en el camino de ida y que
parecía la mejor elección para la ocasión (nota para la próxima: Santa María de
Huerta). En una idea sin raciocinio alguno pensamos que iremos al
Monasterio de Piedra, vamos a alejarnos de la autovía, grabaremos un
vídeo del camino y echaremos unas risas, pero, claro, llegamos a
deshora y sin tiempo para visitar algo de tamaña envergadura ¿cómo
no lo pensamos antes? ¡A lo loco! Imposible ver nada si no
entras en el recinto, así que intentamos imaginar ante una
ilustración del recorrido cómo será todo aquello. Ha sido un
desatino en el camino pero no importa porque un poco más adelante
pararemos a comer en un pequeño barecito muy bien atendido de Alhama
de Aragón.
Cae la tarde y llegamos a Madrid, atasco, dejar a
Javier, prisas, encontrar el apartamento donde dormiremos y ¡rápido! que hemos
quedado con los amigos de
FronteraD y
Negratinta. Raquel Blanco, nuestra distribuidora, generosamente nos lleva en coche dando puerta a un trayecto en metro
que los de provincias preferimos pasar por alto. Y, casualidad, el
apartamento está justo enfrente de
Sin Tarima, dan gusto estos pequeños premios. Y unos pasos más adelante nos cruzará un autobús urbano con unas
preciosas vistas del Monasterio de Piedra estampadas en sus
laterales...
Ya en la noche charlamos distendidamente de algunos nuevos planes para Librerantes con Raquel, Alfonso, Carlos y Pablo.
Sacamos algunas ideas en claro y emplazamos a seguir trabajando en
este proyecto que ya desde el inicio se entrevé una hermosa
aventura. Alfonso y Carlos nos regalan un ejemplar de la
Antolojía
de FronteraD, ¡genial!
Vamos a descansar estos cuerpos que
mañana toca la paliza final, el
Hostia un libro abre pronto sus
puertas y es una jornada de las de rozar la medianoche. Aún no
sabemos que nos deparará pero estamos seguros de que será bueno. Sábado 20 de
junio, unos churros para desayunar y otros con chocolate para llevar a Pedro e Irene que nos han cuidado el material mientras
pasábamos por Zaragoza. Montamos nuestra mesa de 60x60 (nota para el
próximo año: elegir la mesa de 120x60), decoramos el espacio con todo lo que se nos ha ocurrido esta vez, y además contamos con una pequeña muestra de las
Minimices de Pedro Peinado; viene Raquel, llenamos la neverita (que por supuesto nos ha acompañado durante todo el trayecto) de
hielo y cervezas y comienzan a llegar los primeros pasajeros de este
viaje al corazón de los editores y los libreros. Menuda suerte
contar con este plantel en España, y solo estamos unos pocos de
todos los buenos. Echamos de menos desde el inicio a Noelia, Joaquín,
Samu y Dani de la
Galla Ciencia, tenemos los tenderetes contiguos y
ellos no han podido venir, pronto llega Javi a llenar el espacio con
sus
Ediciones Aerostáticas y con su talante para la venta
“Bienvenidos a la mejor esquina del H.U.L y, por qué no, en este
momento, también debe serlo del mundo”. Pronto aparece también el
sol, y no nos va abandonar hasta bien entrada la tarde, sí, nos ha
tocado el peor sitio, pero se mitiga con las cervezas y las visitas
de los amigos, que son muchos: Ramón, Ana, Galo, Pedro (que viene con su cámara), Irene y
Carmen, de momento. Por allí está también Enrique López Lavigne,
el productor de Toro, esa seguro que gran película de Kike Maíllo
que se estrenará el próximo año y en la que Marga ha formado parte
del equipo de dirección. Justo acaba de comprar
Un bigote para dos y
aparece Santiago Aguilar, ahora el ejemplar irá firmado por el
autor, que es una de esas buenas cosas que también le pueden pasar a
los libros.
A las siete de la tarde llegan Javier
de la Cueva y Santiago Aguilar a su firma de ejemplares, hemos
decidido improvisar un tenderete para las firmas, a la sombra y bien
visible, ahora ya ¡no se nos escapa una! Han vuelto muchos de los
amigos, a los que se suman Trini y Maite y llega también Pedro
Letai, y como de libros se trata nos hemos hecho con un ejemplar de
sus
Siete canciones pasada la medianoche. Han pasado mientras tanto
Guillermo Zapata, Christina Rosenvinge y Julián Villagrán pero como
la que caía era menuda no han parado en “la mejor esquina del
mundo” y se han ido directos a la sombra. Aún así el día ha sido altamente
provechoso no solo en lo personal que también ¡hemos vendido
libros!, terminamos felices un día más. Agradecidos a los chicos del H.U.L que se lo curraron bien y mucho. El año que viene estaremos aquí de nuevo.
Aún nos queda una cena divertida,
dormir abrazados a la noche, esa que durante estos días ha tenido la
banda sonora de las calles más transitadas de la ciudad, y el camino
de vuelta. Hemos decidido parar en
Consolación, que Pedro aún
no la había visitado, pero a una hora en la que el sol está tan
alto que no sirve de nada mirar al horizonte.
En este momento nos
vamos pensando en esta carretera, en las cervezas que aún nos
quedarán por beber y en homenajearnos a nosotros mismos, que también lo merecemos, como a los alegres derrotados. Vamos
pronto a casa que es hora de descansar.